LA HISTORIA ANTE LOS NUEVOS PARADIGMAS

28.02.2025

El hombre, en su cotidianeidad inevitablemente va haciendo historia y en su larga trayectoria de miles de años han existido momentos claves que van determinando los hechos futuros, rumbos nuevos, nuevas y maravillosas perspectivas de vida. Paralelo a ello, y también inevitable, trae consigo, esas singularidades históricas, guerras, muertes, sufrimientos, etc. A primera vista, este binomio "progreso-sufrimiento", nos parecen contradictorios, pero haciendo un análisis de nuestra milenaria historia, lo encontramos invariablemente.

El simple descubrimiento y aplicación de la rueda trajo un avance, el hombre consiguió mejorar el transporte, hacer más fácil la vida de las culturas que la conocieron; pero también se aplicó a la industria de la guerra, causando más muerte y destrucción. Lo mismo podemos decir del descubrimiento de los metales, la pólvora, la utilización de las fuerzas naturales para mover las primeras y muy sencillas máquinas.

En nuestra naturaleza caída, herencia de nuestros primeros padres por haberse dejado engañar por el maligno, siempre encontraremos esta dualidad en nuestro progreso.

También la historia nos enseña hechos singulares, que abrieron nuevas épocas y cosmovisiones. El Occidente es lo que es por la influencia griega, romana y el cristianismo, culturas y religión que se impusieron en todo lo que abarcaba el Imperio Romano. La desaparición del Imperio deja un vacío de poder y le da paso al periodo feudal. La revolución industrial, la división del Cristianismo, etc. son hechos históricos paradigmáticos o singulares de gran trascendencia que, vistos desde nuestra cultura del siglo veintiuno, nos resulta fácil de identificar.

Nosotros sabemos que la historia es lineal, tuvo un principio, la Creación y que tendrá un final, profetizado en el Apocalipsis. Claro que hay hechos que han sido una constante, lo reiteramos, por ejemplo, los magnicidios, las guerras, alianzas y traiciones; los vemos y analizamos como producto de nuestra naturaleza, siempre buscando poder y dinero y en el fondo de todo por imponer principios o fundamentos filosóficos, en ocasiones cuestionables.

No pretendemos ser adivinos, preferimos esperar los hechos, pero si nos atrevemos a decir que vemos muchos síntomas de lo que se avecina, creemos que está próximo un cambio de paradigma en nuestra tarea, inconsciente, de hacer historia. Los síntomas que vemos y analizamos es la vorágine de acontecimientos a nivel mundial, el resurgimiento de Rusia y China con su impresionante progreso económico; EE.UU. tratando de conservar el liderazgo mundial y mantener el status quo de su moneda; la Unión Europea perdiendo peso en lo político y económico; varios países orientales tratando de tener un papel protagónico en el concierto mundial; Corea, Japón y Singapur son ejemplos claros.

El cambio de dirigente, Donald Trump, en la aún potencia de EEUU, ha cambiado por completo el panorama de los acontecimientos: la guerra de Rusia contra Ucrania parece llegar a su fin, por la presión de Trump. Toda la anticultura woke, ideología de género, feminismo radical, la cultura de la muerte, comienzan a ir en retroceso, al dejar de recibir apoyo económico y publicitario de los grandes capitales, casi todos ellos en manos de Soros y sus hermanos de raza. Este gran encontronazo de intereses y de cosmovisión del mundo ya está teniendo consecuencias prácticas; los grandes medios electrónicos de comunicación parecen plegarse a las políticas del "Sr. Naranja".

Algunos de los miembros, muy destacados, del equipo del presidente de EE.UU. son gente de principios cristianos, y católicos más específicamente y ya dieron muestra de querer dar la batalla contra los promotores de ideologías decadentes.

No podemos dejar de mencionar que los países dominados por la antigua Unión Soviética, son un reservorio de los principios cristianos, aunque muchos de ellos ya hayan dejado de ser creyentes. Así vemos que toda esta ideología decadente woke, generalizando con este término toda esa ideología que ha causado tanto mal en Occidente, no ha podido penetrar en su cultura.

La despiadada guerra de Israel contra los Palestinos y el apoyo de Donald Trump, con la propuesta de quedarse con los territorios, pero sin los habitantes, mandando a estos a los países árabes colindantes, de lograr sus propósitos el Sr. Naranja cambiaría por completo esta área del mundo, de por si inestable, fuente continua de conflictos armados y de todo tipo.

Gente que sabe de geopolítica y de esas yerbas, opinan que el mundo futuro será tripolar, siendo estos tres ejes encabezados por EE.UU. Rusia y China, cada uno con sus zonas de influencia. ¿Vienen nuevos paradigmas?