LA OBSESIÓN DE MACRÓN

LA OBSESIÓN DE MACRÓN

La ascensión de Donald Trump al poder en los Estados Unidos dio al traste a los planes de la izquierda globalista en el mundo occidental. Nadie estaba preparado para su sucesión, todo mundo esperaba el triunfo de Kamala Harris y los proyectos descabellados que traía entre manos; pero, pasó lo impensable, volvió a ganar Trump.

Por más esfuerzos para sacarlo del camino, llegó a la recta final y ganó. Y así, el mundo dio un vuelco y cambio. Trump, con su sentido común afilado, hizo a un lado los proyectos perniciosos de la Izquierda, y, puso manos a la obra, aplicando la reversa a la destrucción de la América del Norte.

Una de sus acciones fue escuchar los motivos de Putin y … ¡la visión de la guerra en Ucrania cambio!

Putin, ha reiterado su voluntad de llegar a una paz justa para Ucrania y Rusia, pero …. Europa, o sea, sus representantes políticos, ¡quieren guerra! Con la promesa de Trump de apartarse del conflicto, surge un nuevo líder en la OTAN, el presidente de Francia, Macron, que se extralimita con su rusofobia. Y analizando su actitud beligerante, de llegar al extremo atómico contra Rusia, nos hace pensar:

¿Qué hay detrás de esta actitud? … que es la misma de Trump, pero por diferente camino. Y ¿qué creen? … ¡Todo se trata de recursos! … Todo el financiamiento que ha recibido Ucrania y todas las sanciones que ha recibido Rusia, no se deben a otra cosa que a los intereses en los yacimientos de "tierras raras" del suelo de Ucrania.

Toda la verborrea ideológica, todas las amenazas contra Rusia, tienen un origen: la ambición de las tierras raras de Ucrania. El panorama que pintan tan desolador es por las tierras raras y, de paso, el inicio de la derrota de la Federación Rusa para balcanizarla, y apropiarse de las grandes reservas energéticas del gigante asiático.

Por su parte, Trump, como buen negociador, ha hablado con Putin por dos razones: la primera, frenar una guerra global que dejaría al mundo sin alternativas de gobierno y, la segunda, alejar a Rusia de la esfera China, la cual, considera Trump; es el verdadero enemigo y el objetivo de la política de equilibrio.

Tal parece que el conflicto en Ucrania ha definido los polos del poder global.

Estados Unidos está recobrando su influencia en algunos países de América y Europa; por su parte, China, está consolidando su presencia en los países afiliados a las BRICS.

Las ideologías han jugado un papel fundamental para lograr inclinar sus balanzas geopolíticas.

Trump, con la supremacía blanca bajo el brazo, se enfrenta al caos sembrado por la reingeniería social de la Izquierda y la Europa globalista de Macron y Ursula von der Leyen.

Estas posturas se enfrentan en Ucrania y las dos persiguen el mismo objetivo: el trofeo de los recursos del suelo de Ucrania.

Macron quiere guerra y Rusia se la podría hacer realidad.


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